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La Coctelera

Alianza de Civilizaciones

Alianza, dícese de; pacto o convención de dos o más naciones, gobiernos o personas. Civilización, dícese de ; estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres.

Sigue rondando en mi cabeza el significado de ese par de palabras que emanaron de boca de ZP. Intuyo que a día de hoy a nuestro presidente de la nación le reconforta su lúcida ocurrencia tras su llegada al poder. Su afán por llevar a cabo dicha Alianza no parece tener precedentes en este país que se ha caracterizado por ser civilizado a pesar de los pesares. Un país que se caracteriza por tener un pueblo variopinto fruto, justo y a huevo viene al caso, del mestizaje de culturas, que nos aportaron a través de los siglos nuevas visiones, ideas, artes, oficios, lenguas costumbres, y demás.

¿Será que ZP soñó una y otra vez que el dolor global de este mundo es la falta de alianzas?¿Quizás un negro se le apareció en tal sueño y le sopló aquello que la Alianza de Civilizaciones sería la solución al mal talante de toda sociedad humana que se precie ser civilizada?

Está demostrado desde el prisma antropológico que las culturas avanzadas son las que absorben, aceptan y adaptan sus ideas propias con las foráneas, redescubriéndo una cultura para una sociedad más variada y abierta, con mayor capacidad evolutiva, sin límites para el arte y la expresión en general. Por contra las culturas se anquilosan y vician, se retrotraen en viejas aleluyas y gracietas, y en definitiva acaban perdiendo el norte, su presente y futuro, cuando se suceden las guerras, las ignominias, los genocidios...

ZP ha descubierto la pólvora por quíntuple vez. Señor solícito donde los haya desea aliarse civilizadamente con saudíes, palestinos, e israelíes, por poner un ejemplo. ¿No querría pactar con el estado monegasco o la pequeña república de Yibuti?. Creo que le entusiamaría más aliarse con los paíse que se nominan así mismo Países No Alineados, cuya cumbre ha sido la envidia del propio ZP por no poder asistir, tomando a los gobernantes de estos países como símbolo de civilizados avanzados.

Por eso me gustaría más sustituir la Alianza de Civilizaciones por la Fraternidad de Pueblos. Fraternidad porque suena más progresista, más en consonancia con el ideario ZP. Las alianzas no suelen perduran y las acecha la prematura ruptura debido al fin mismo por el que se crearon, es decir el objeto por el que se mantienen dos unidos se desvanece. La fraternidad tiene connotaciones sociales de amistad y compadreo, y ya se sabe, los que se unen por la amistad es difícil que rompan el vínculo. El pueblo se antoja más cercano, y en él reside la sabiduría de algunos de los individuos que lo conforman, en contra de la civilización, en la que parece más aséptica o subida de tono... siempre hay una civilización que aventaja más que a otra incivilizada. El pueblo tiene sabor casero y más al ras de suelo, está lleno de hombres que sienten y padecen, civilizados o no, ricos o miserables ¿ Qué más da?. Por favor señor presidente dígame con quien coño quiere establecer alianzas de civilizaciones.

Soldado de la España imperial. El Gran Duque de Alba

COMENTARIO DEL LIBRO DE HENRY KAMEN.

Título del libro: El Gran Duque de Alba

Autor: H.Kamen es autor de estudios fundamentales sobre la historia de Europa de la época moderna, hispanista británico especialista en los siglos XVI y XVII.

Es un libro denso y entretenido, amén de riguroso en su bibliografía adjunta, para todo aquel que guste de los tiempos turbulentos de un imperio atípico, por el que discurre la figura de Fernando Álvarez de Toledo (1507 - 1582), tercer duque de Alba y el más afamado Soldado de la España imperial.

Para aquellos que disfruten de una lectura biográfica de un personaje inmortalizado en cuadros de la época, para propio deleite y conocimiento, que tras de sí dejó una estela de leyenda negra cuyo poso ha quedado diluido con el paso del tiempo. Un hombre que partió su alma y cuerpo, a veces loado y odiado por los mismas facciones de la corte que imperaba allá en tiempos de Carlos V y Felipe II. Estuvo al servicio del emperador Carlos V casi cuarenta años y con Felipe II hasta la muerte del propio Duque acaecida en Portugal con la nada despreciable edad de más de setenta años, en cumplimiento activo de su deber. El Duque, hombre de y para su familia, arrogante en su pensar, obstinado y en principio no violento pero consumado creyente en la fuerza militar y en la fe, se debatió entre hombres de su época con cargos poderosos: armadores de barcos, vireyes, gobernantes, nobles y demás.

Ahora más que nunca, por mi parte, con las novelas de A.Pérez Reverte sobre, por ejemplo, las infames luchas de la época en contra posición con las almas recias y honestas de sus personajes, se manifiesta una querencia por descubrir estos tiempos pretéritos y conocer algo más de la vida de hombres con poder y valor, al servicio de un imperio. Esta biografía del Duque de Alba es una buena obra para introducirse en lides de tal pelo. La documentación de la misma obra es sencillamente genial y se basa en ingente correspondencia del Duque con autoridades de la época y con su familia para así el autor relatar cronologicamente los avatares de las propias andanzas del Duque por tierras como Nápoles, Flandes, Francia e Inglaterra.